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lunes, 10 de marzo de 2014

Tanto tiempo


Tanto tiempo ha transcurrido desde la última entrada, meses, pero yo siento como si varias capas de mi cuerpo hubiesen desaparecido. Algo físico, estoy asombrada. Igualito que si fuese una cebolla.

Comencé a desaparecer, cada día un poco más deprisa, junto con los desaguisados políticos. De pronto vi que los funcionarios, se quedaban sin pagas extras y con sus sueldos congelados in saecula saeculorum.



Después, rescatan la banca a nuestra costa. ¡Bravo!, pensé yo. Los ciudadanos que compraron un pisito al calor de la burbuja, lo han perdido; lo que pagaron de hipoteca ya devuelta, más el piso, todo para el banco (todos los pisos que tenía Bankia de estas personas, que no han podido finalizar los pagos, han ido a un fondo “Buitre” que es una empresa extranjera cuyo valedor más importante en esta dañada y destrozada “piel de toro” es el hijo mayor de Aznar, nuestro gran ex-presidente.

Y luego, amigos míos, vienen las preferentes. He visto fotos, he leído correos electrónicos, donde el Sr. Blesa se mostraba fascinado por cómo se habían vendido, con tanta facilidad (la Caja de Ahorros, ahora la maldita Bankia, era un lugar de referencia, donde los empleados ayudaban a los ancianos a hacer sus operaciones, y siempre les ofrecían lo mejor, donde estas personas iban con toda confianza, con la seguridad de encontrar ayuda, nunca una estafa).


Lo que ha sucedido, amigos, es que esos empleados fueron engañados a su vez, sufrieron el mismo expolio que los clientes, porque ellos a la vez, eran y han sido siempre los mejores clientes.

Todos los que estaban en el consejo de administración, eran personas sin conocimientos bancarios, pero eran los amigos de... los hijos de... los cuñados de... los compañeros de colegio de...
Y Bankia paso a ser el "solar de...". El fraude comenzó cuando politizaron la gestión de la Caja de Ahorros.

Otra capa se me fue cuando comenzaron a irse obligados nuestros jóvenes, nuestro futuro; algo mío se fue con ellos, porque conocía a varios. No es lo mismo que enfrentarse a una estadística, no señor. Así duele mil veces más.


¿Y qué queréis que os diga?, si es una corrupción tras otra ¿dónde está la gente normal? La que tiene ideales, aquella que pensaba legarles a sus hijos un país de más oportunidades, de más moralidad, con verdaderos valores.

Habrá gente que dirá, la culpa la tiene haber dejado a un lado la religión. Mentira amigos, os digo yo: aquel que es bueno, solo porque piensa en una recompensa o en un castigo final, maldito sea, no vale nada, nada


Continuaré
Besos.